Cada vehículo llega con un desgaste distinto: cuero reseco por el sol de la costanera, costuras abiertas en el apoyabrazos, brillo graso acumulado en el volante. Por eso organizamos el trabajo en tres formatos concretos, según el estado real de las piezas y no según una lista cerrada de pasos.
Limpieza y nutrición de mantenimiento
Pensado para interiores que todavía conservan su estructura pero perdieron elasticidad. Trabajamos butacas, paneles de puerta, volante y palanca con espuma de pH neutro, cepillo de cerda suave y secado controlado para no saturar la costura. Después aplicamos una capa de acondicionador que devuelve flexibilidad sin dejar residuo pegajoso. Se recomienda cada cuatro o seis meses en autos que duermen a la intemperie.
Ver alcance de este formato
Corrección de manchas y marcas de uso
Cuando hay tintas, grasa de taller, marcas de cinturón o aro de mate sobre el tapizado, el proceso cambia: extracción puntual, neutralización del residuo y evaluación de si la mancha dejó pigmento levantado. Si el cuero perdió color en esa zona, se hace una igualación con tinte flexible antes de la capa final. No prometemos resultados sobre cuero ya cuarteado, pero sí medimos hasta dónde se puede recuperar antes de intervenir.
Cómo evaluamos cada caso
Restauración de piezas y costuras
Para butacas con desgarros, costuras reventadas o paneles rígidos por años de exposición. Incluye desmontaje parcial, refuerzo interno, relleno de grietas con pasta de cuero y costura a mano con hilo encerado del mismo tono. El secado entre capas lleva su tiempo y no se puede acelerar sin arruinar la textura, así que este formato se agenda con varios días de taller. Ideal para clásicos, camionetas de trabajo y unidades que se quieren conservar sin cambiar el tapizado original.
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